Lección 3 Formas de Orar
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Lección
No 3
FORMAS DE ORAR:
- Inicien siempre con la oración dada a María, la Inmaculada Concepción. (Señora y Madre mía...)
- Si están en grupo, divídanse, inmediatamente, en "células trinitarias de Oración", repitiendo: "Somos esclavos de la Esclava de Dios, de la Orden Trinitaria, amén".
(Igual hagan en la oración individual)
- Una vez reunidos y sin pérdida de tiempo, digan, cerrando los ojos, para mayor recogimiento y gracias:
"Espíritu Santo bendito: penetra profundamente en mí, para hacer una nueva creación".
Repítanlo 3 veces.
- Después de una pausa breve o más o menos breve, según lo sientan, digan:
"Dios mío: me abandono en ti". Siete veces, repítanlo al ritmo de la respiración.
- Luego: "Dios mío: posesiónate de mí". Siete veces, también.
- Tras un breve silencio:
"Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, Santísima Trinidad: haz en mi tu voluntad e impúlsame a hacerla". Siete veces, también. Concluyen repitiendo: Amén.
Abren los ojos, tras una breve pausa (más o menos larga, según la sientan. Pues el Espíritu estará en ustedes y Él los guiará).
- Vuelvan entonces al grupo general sin deshacer las células. Pues deben mantener el clima de oración. Esto es, de disponibilidad y de abandono. De silencio interior y de vacío y entrega, disponible, para llenarse de modo personal y colectivo.
- El pastor o guía del grupo, señalado para el acto, lea entonces una de las actas o parte de ella, o parte de un Evangelio. Y reflexionen, según el Espíritu los guíe.
- Esto, de este modo, para las reuniones de estudio que serán una o dos por mes.
- Haya otras reuniones de oración semanales de modo regular, para crecer en la oración y respirarla. Esto es: vivir en estado de oración.
- La necesidad y las circunstancias pueden aumentar la frecuencia, hasta hacer de cada uno de ustedes, individuos orantes en sus actitudes.
Esto es: con un estilo de vida consecuente. Un modo cristiano de vivir y hacer.
- No malgasten el tiempo.
- No dejen de cumplir con sus deberes y actividades propias, personales y de estado.
- El modo de orar, como se indica, debe hacer de ustedes, por la acción del Espíritu, en ustedes, criaturas ejemplares.
- Sean noticia feliz, de un orden nuevo.
Esto es: del Reino.
- Muestren que el Reino es posible y saludable, ahora y aquí, con el modo de vivir y hacer de ustedes.
- Sean irreprensibles.
- Cuando obren mal, pidan perdón.
- Si contra ustedes mal se hace, perdonen.
- No se cansen de dar ustedes pasos constantes de reconciliación.
- Para esto, amen.
- Muestren el amor ustedes, de modo espontáneo y normal, con el modo prudente de entregarse.
- Bendigan siempre.
- La bendición sea, de este modo:
- A ustedes en sí, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y uniéndose, a María Santísima, la Inmaculada Concepción, cuya gracia y compañía invocarán.
- A sus familiares o inmediatos con quienes vivan, en la misma forma.
Todos los días y con la frecuencia que les sea posible, hasta crear el hábito, en ustedes, de bendecir, perdonar y amar, que todo se produce así; por fuerza del Espíritu en ustedes, si tal hacen.
Y este modo, sea con ustedes y con todos y con todo.
- Bendigan los ambientes que comprenden personas, ideas y circunstancias concurrentes.
- Bendigan las actividades.
- Bendigan la naturaleza y el cosmos.
- Sean ustedes bendición permanente para todo y para todos.
- Respiren bendiciones. Esto es: amor.
El amor es bendición; porque presencia de Nosotros es.
- Traten de adquirir, los de mi Orden, este hábito.
- Estimúlense, los unos a los otros, a hacerlo.
- Muévanse, los unos a los otros, a experimentarlo y practicarlo.
- Traten, individual y colectivamente, de vivir esto, hasta hacerlo tan natural y tan normalmente como respiran y, como, aún sin darse cuenta y sin pensarlo, en ustedes, fluye la sangre entre sus venas.
- Si tienen problemas que los llenen de odio, individual o colectivamente, considérenlos, en oración. Trátenlos en oración, no en innecesarios análisis y disgresiones; sino en orante y decidida entrega, como aquí ya se ha escrito: Invocando nuestra asistencia, sin descanso y solo eso. Porque solo eso basta. Y, Yo, Nosotros, el Santo de los santos, Dios, tu Dios, el Único y el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, el Santo de los santos, la Trinidad Santísima, vendrá a ustedes y dará la solución indispensable.
- Oren, les he dicho.
- Oren. Oren. Oren.
- El modo de hacerlo es este y para esto: para crear hábitos de amor, clima de amor, un mundo de amor. Esto es: el amor que da la paz. La única y verdadera paz; la que no es del mundo y que solo Dios la da.
- No se reúnan para juzgar a los demás.
- Háganlo para amar. Para esto, reúnanse cuanto sea necesario y, ustedes, en particular, para esto oren.
- No se detengan a compadecerse.
- Sigan con la cruz que Yo les mando: la del amor. El amor es la cruz que para ustedes quieren. Y, no es la más fácil ni la que menos cuesta y pesa. Es pesada y cara; porque vida de ustedes les exige. Porque, para llevarla, hay que vivirla. Esto es: deben ustedes dar de ustedes, darse, al modo mío y como Yo: darse ustedes y sin esperar la recompensa.
- Amen. No esperen ser amados.
- Sirvan. No esperen ser servidos.
- Comprendan. No esperen que a ustedes los comprendan.
- Den. No esperen recibir.
- Cuando den y será siempre, en lo que den, dense ustedes mismos.
Por eso, lo de ustedes sea diferente del estilo de los otros.
- Sean mi noticia.
- Anúncienme mostrándome en la concordancia de los frutos; en el modo de los actos.
- Sean ustedes mansos y humildes de corazón.
- En un mundo de arrogantes, ustedes no lo sean.
- En un mundo de injusticias, sean ustedes justos.
- En un mundo de mentira, sean ustedes veraces.
- En un mundo de ambiciones de poder, de riquezas y de prestigios, sean ustedes pobres.
- Vacíense de todo, por amor.
- Amen. Amen. Amen.
- Solo el amor los salvará.
- Solo el amor transformará la tierra.
- Solo el amor hará un mundo nuevo.
- Solo el amor hará una raza de hombre nuevos.
- Solo el amor transformará la historia creando un mundo nuevo, el soñado por el hombre.
Y eso, solo Yo lo puedo hacer y quiero hacerlo.
- Ayúdenme ustedes.
- Ayúdenme.
- Ayúdenme.
- Ayúdenme.
- Hoy, como ejercicio, para ti, bendice y ama a tu mujer y a tus hijos.
- Borra de ti esas maquinaciones de soberbia que, a veces, te atormentan.
Yo sé lo que tú sientes y me duele; pero, crees que mi Cruz tuvo ese peso y forma y medida para redimirlos, ¿por amor?.
No, hijo, lo que vives y sientes espejismo de cruz, de mi Cruz es. Por eso, no se compadezcan. Amen y bendigan su cruz de cada día.
- A todos en mi Orden diles esto:
"No serán dignos de mi Reino, esto es, de mí; si con amor no viven la cruz que les señalo. La personal que ustedes tienen. La que ahora cada uno lleva".
Eso sí, ayúdense, como Cirineos, a compartir sus cruces, a llevarlas, a enseñarse, por amor, a llevarlas con amor.
Para eso, oren los unos por los otros y bendíganse, los unos a los otros.
Oren. Oren. Oren.
Por hoy basta.
Adelante y arriba mi pequeña y gloriosa caravana de peregrinos sembradores del amor.
Amén.
Bendiciones.
Bendiciones.
Bendiciones.

4:51 a. m.

