Lección 504 Sean prudentes. Síganme
Leccion Numero
504
Lección
Nº 504
Sean prudentes. Síganme
- ¿No se dan cuenta que estoy al lado de ustedes? ¿Creen que las inquietudes que sienten de ser mejores son propias de su naturaleza, esto es, de ustedes por si? No. Nadie es movido a Dios si Dios no lo arrastra.
- Yo estoy con ustedes. Mi Espíritu está con ustedes. Y el Espíritu Santo, en Nombre del Padre que tienen en el cielo, es quien los inquieta. Déjense guiar. Recuerden: que nadie puede decir: "Jesús es el Señor, si no le es dado de lo alto".
- Sean prudentes. Sigan a Jesucristo el Salvador resucitado, verdadero Dios y verdadero hombre. Déjense guiar por Él. Él es el Salvador.
- Jesucristo quiere que ustedes sean, como Él, santos y perfectos, a semejanza del Padre celestial. Para eso sean vírgenes. Si son vírgenes lo reciben a Él, lo viven a Él y lo dan a Él. Y Él los santifica y perfecciona.
- Ustedes, los de esta Orden o Espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, son elegidos como el pueblo de Israel. Y, como él, son lo que son en sí: torpes, tercos, sucios... pero así los quiere el Señor. Y, porque los quiere insiste en elegirlos.
- La virginidad es el símbolo de esta elección que Dios les hace. Merézcanla. Para eso aséense. ¿A partir de cuándo? De ahora mismo, hijitos míos.
- Examínense a fondo. Arrepiéntanse. Conviértanse. Para esto: oren y confiésense, no por escrúpulos; sino por hambre y sed de DIOS.
- Oren, oren, oren… Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Acta Status
revisada
