Lección 483 No se dejen engañar por satanas. Amen y practiquen el sacramento de la Reconciliación.
Leccion Numero
483
Lección
No 483
No se dejen engañar por Satanás.
Amen y practiquen el sacramento de la Reconciliación.
- Amorosamente, en esta espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, de habla de las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).
- Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia requieren el concurso inseparable de dos sacramentos: el Orden y la Reconciliación.
- Bañarse es asearse. También es placentero. Se hace por aseo y por placer. Produce dos efectos: salud y alegría.
- La salud es vida. La alegría: felicidad.
- Vida y felicidad son propias de Dios. Solo Dios las da.
- Los baños en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero), cuando son normales, producen - necesariamente - vida y felicidad. La vida y la felicidad de Dios.
- Sacerdotes: hagan amables las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Manténganlas aseadas y dignas. Recuerden que "más moscas caza una gota de miel que un barril de vinagre".
- Seglares: báñense en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). No por temor, por escrúpulos o por maledicencia - que todo eso puede suceder - sino por limpieza moral, por libertad espiritual y por el deseo salvífico de sentirse y ser hijos de Dios.
- ¿Recuerdan las piscinas que cita el Nuevo Testamento? En ellas se curaban los enfermos, porque a ellas descendía el ángel del Señor. En estas nuevas piscinas está el Espíritu de Dios. Por eso curan a quien quiera que entre en ellas de primero. Esto es con rectitud de propósito o sea asistido y guiado por el Espíritu de Dios.
- Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero) deben producir: vida, salud, felicidad, paz, alegría, sentimientos de perfección y santidad, de libertad, de justicia y de amor. Todo, porque en ellos está el Espíritu de DIOS y Él salva.
- No menoscaben ni envilezcan las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). El malo, enemigo de Dios, las detesta; porque le restan almas. Por eso las difama y las ridiculiza. No le crean. No se dejen engañar. Esa es una de sus tretas en su lucha contra Dios.
- No sean agentes oficiosos del maligno. Amen las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Báñense en ellas con humildad y con prudencia.
- Sacerdotes: recuerden esto: ustedes no han elegido a Dios. Dios los ha elegido. Y los ha elegido para que vayan y den frutos y frutos abundantes.
- El mayor fruto en la elección de Dios -al sacerdote- son las almas.
- Para salvar almas son sacerdotes - como Cristo - el Sumo sacerdote.
- Como sacerdotes son pastores, como Cristo -el buen Pastor- Sean pastores buenos.
- El buen pastor da la vida por sus ovejas y corderos. Las cuida, las cura y las guía.
- La Reconciliación (el sacramento de la Reconciliación - que solo el sacerdote hace) es el instrumento eficaz de curación que Jesucristo ha confiado al sacerdote en el rebaño de su Iglesia.
- Sacerdotes: no entierren este gran talento de la reconciliación. Pónganlo a rentar. Dios les pedirá cuentas de sus frutos.
- Seglares: amen el sacramento de la Reconciliación y amen el sacramento del Orden. No se dejen engañar por el malo, enemigo de Dios, pensando en las calidades y cualidades del sacerdote, juzgando y condenando sus conductas. Lo personal, que ellos hagan, está entre DIOS Y ellos. Ustedes no son jueces; sino usuarios. Disfruten el servicio. Eso les basta.
- Aséense bañándose, con humildad y con prudencia, en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).
- Acción del malo, enemigo de Dios, no lo olviden, es restarles importancia a las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Su ausencia los mantiene sucios y los conserva tristes, como le acontecía al paralitico del que les habla el Evangelio.
- Aséense, aséense, aséense.
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.
Acta Status
revisada
