Lección 372 No le teman al ridículo por la causa de Dios.

Leccion Numero

372

Lección

No 372

No le teman al ridículo por la causa de Dios.

  1. No basta creer en Dios, ya se les ha dicho. Hay que creerle a Dios.
  2. Creer en Dios es oír su palabra y hacer su voluntad, cueste lo que cueste.
  3. Recuerden: "los caminos de Dios no son los caminos del hombre". Por lo mismo, no siempre van juntos. Los dos, generalmente se contraponen y por lo mismo se combaten.
  4. El camino del hombre, si se quiere acertar, debe ceder, en todo tiempo, al camino de Dios; lo cual requiere muerte, esto es renunciamiento, negación de sí y entrega.
  5. La sumisión a los caminos del hombre trae satisfacciones momentáneas, transitorias; pero fracasos ulteriores, eternos e insalvables.
  6. La sumisión a los caminos de Dios, trae, generalmente, fracasos momentáneos, transitorios; pero éxitos imperecederos, eternos, como todo lo de Dios.
  7. Huyan de la prudencia al modo de los hombres, que es la conformidad con lo caduco y malo.
  8. Ustedes sean prudentes al modo de Dios, con la prudencia de Dios.
  9. Ser prudentes al modo de Dios es desafiar el riesgo del ridículo al modo de los hombres, aceptando menguar, como Juan el Bautista, para que Dios crezca.
  10. Los éxitos transitorios en lo que se vive, se hace y se dice, no son garantía de andar en lo de Dios.
  11. La cruz, esto es, las pruebas, en lo que se vive, dice y hace en lo de Dios, es signo o garantía de lo que es de Dios. Esta es la lección que Jesucristo les dio desde la cruz y la que han dado y dan quienes en nombre de Él, han sido, son y serán crucificado, así sea solo en la honra.
  12. Recuerden: La cruz es ignominia. Como tal es prueba de muerte. Esto es: de entrega, de sumisión, de renunciamiento o desprecio de sí mismo.
  13. Recuerden: La crucifixión de la propia honra es tan cruenta o más, como la del cuerpo. En Jesucristo las dos, se dieron a un tiempo mismo. Él fue crucificado por ustedes en el cuerpo y en la honra.
  14. Ustedes los de esta Orden Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, son convocados a la cruz. Esto es, a ser pequeños, a ser mansos y humildes de corazón, como Jesús, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, el verdadero Maestro, para ustedes y, como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, entre todas las creaturas, por ser copia verdadera del Dios verdadero.
  15. En lo de Dios, hagan lo que Dios quiere y como Él lo quiere, sin medir las consecuencias.
  16. Recuerden: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame"
  17. Tomar la cruz es aceptar lo que con ella venga. Esto es: aceptar el riesgo del ridículo, del fracaso y de la muerte al modo de los hombres.
  18. Recuerden: El camino de Dios es estrecho y áspero; pero termina en Él, que es el cielo. El camino del hombre, a su propio medio, es ancho y suave; pero no termina en Dios. Eso es el infierno. El infierno es el fracaso verdadero; porque es ausencia de Dios.
  19. Sean pequeños. Ejercítense, ustedes, en ser pequeños. Este es el camino estrecho que los lleva a Dios; el cual no está en armonía con el camino del hombre. Los dos son[1] contradicen y se excluyen.
  20. El mundo los quiere orgullosos, fuertes, soberbios, señores, prepotentes. Dios los quiere pequeños, mansos, prudentes y humildes de corazón. Esta son las dos alternativas del hombre sobre el mundo. Elijan ustedes.
  21. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
  22. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
  23. Bendigan, bendigan, bendigan... Bendigan siempre. Sean bendición.


[1] En el manuscrito aparece: “son”; se sugiere cambiar por: “se”

Acta Status

revisada
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