Lección 277 El discipulo no es más que su maestro.
Leccion Numero
277
Lección
No 277
El discípulo no es más que su maestro.
- El único y verdadero maestro es Jesucristo y Jesucristo es Dios.
- Ustedes todos, pastores, presbíteros en general, religiosos y seglares son discípulos.
- El discípulo no es más que su maestro.
- El Maestro amó y amó hasta la muerte y muerte de cruz. Por eso, Él es el Salvador.
- Si ustedes son discípulos de Él, amen. No juzguen; no condenen.
- El verdadero y único Maestro fue desfigurado por los pecados de los hombres; no por sus propios pecados, ya que, como Dios, no podía pecar y no pecó.
- En el momento de las pruebas y de las tentaciones y en el momento de su desfiguración, muchos de sus seguidores, la mayoría, lo abandonaron huyendo de Él. Pero recuerden: Él, volviéndose a unos pocos, a los que quedaban, les preguntó: - Y ustedes también no me abandonan? ¿No se marchan? Pedro respondió: - No, Señor. No te abandonamos. ¿A dónde iríamos si solamente tú tienes palabras de vida y de vida eterna?
- En su momento, el mismo Pedro, renegó de Jesucristo, quedando desfigurado, como su Maestro, pero él, por su propio pecado. Tenía que ser así; porque el discípulo no es más que su Maestro.
- La Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, imagen es de Jesucristo, su divino Fundador, el Salvador resucitado.
- Como imagen de Jesucristo, la Iglesia verdadera es hecha pecadora y, como tal, desfigurada, no por sus propios pecados; sino por los pecados de los hombres que la integran.
- Las jerarquías naturales de la Iglesia verdadera, en muchos de sus jerarcas, son desfiguradas, por sus propios pecados; porque copias son de Pedro, Cabeza de la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, de quien son sucesoras. Y recuerden: el discípulo no es más que su Maestro.
- Pedro y Jesucristo no son idénticos. Jesucristo es Dios y Él es el Maestro verdadero y único Maestro. Pedro, la criatura, es el discípulo. Pero, Pedro representante de Jesucristo y, como tal, Cabeza visible en la Iglesia verdadera.
- Las Jerarquías naturales y la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana no son una misma realidad.
- La Iglesia representa, en su esencia, a Jesucristo. Está hecha a imagen de Él. Por eso, al ser desfigurada, no lo es por sus propios pecados, sino por los pecados de los hombres que la integran.
- Las Jerarquías naturales de la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, representan a Pedro, Cabeza visible de la Iglesia de quien son sucesoras. Al ser desfiguradas, lo son por sus propios pecados personales.
- La desfiguración de la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, recoge todos los pecados de los hombres que la integran: pastores, jerarcas en general, religiosos y seglares.
- La desfiguración de las Jerarquías naturales solamente recogen sus propios pecados o sea los pecados de las personas que, a ellas, las integran.
- No son una misma, las desfiguraciones de Pedro y de Jesucristo y de ese modo, no son una misma las desfiguraciones de la Iglesia verdadera y las de las Jerarquías que la asisten.
- La Iglesia, en sí y en esencia no es pecadora. Es hecha pecadora, por los pecados de los hombres que la integran. Su desfiguración, como la de Cristo, es la desfiguración de todos los hombres que la integran.
- La Iglesia verdadera, al mismo tiempo, tiene la vida de su divino Fundador. Por eso, de ella, como de Cristo, podemos afirmar sin riesgos: "¿A dónde iremos, si sólo tú, eres depositaria de las Palabras de vida eterna?"
- Las Jerarquías naturales de la Iglesia verdadera tienen, como Pedro, las propias debilidades y flaquezas de los seres que las integran y, también, de modo personal, las gracias del apóstol, a quien representan.
- La desfiguración de la Iglesia verdadera, reclaman la virginidad de los hombres que la integran: pastores, presbíteros en general, religiosos y seglares; para que Dios, por sí, se demuestre en su propia Majestad, por su propia transfiguración, en la persona de Jesucristo.
- La desfiguración de las Jerarquías naturales de la Iglesia verdadera, requieren la virginidad de los sujetos que la integran y el amor, el sacrificio y la oración de todos los fieles de la Iglesia verdadera.
- No juzguen. No condenen. Comprendan. Justifiquen. Amen.
- En esta nueva, novísima y novedosa Orden Trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios nadie juzgue. Nadie condene. Todos justifiquen, perdonen, amen.
- Oren, oren, oren... oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
- Recuerden: el aporte de cada fiel, en esta nueva Orden, para la Iglesia verdadera, católica, apostólica, romana, es la virginidad, para la Cristofinalización.
- Recuerden: La Iglesia se transfigura y santifica, en la medida en que sus integrantes sean vírgenes en forma personal.
- Cada fiel tiene el compromiso de santificar la Iglesia.
- La santificación de la Iglesia se logra, no huyendo, sino esforzándose, cada fiel, en ser individualmente virgen.
Acta Status
revisada
