Lección No. 271 Siéntanse resucitados

Leccion Numero: 

271

Lección

No. 271

Siéntanse resucitados

  1. La gran esperanza de cada hombre es y debe ser resucitar. Esto es: vivir en el Señor.

  2. Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, fue engendrado por la acción de Dios Padre y por la misma acción se encarnó en María la virgen. Él nació de Ella, por la acción de Dios, sin mancha alguna en Ella. Vivió conforme al plan, criterio y voluntad de Dios. Y, al cumplirse el Tiempo, marcado por lo Alto, para que el plan, criterio y voluntad salvíficos de Dios, para los hombres, se cumpliera, Él sufrió y murió en cruz, en el dominio terrenal de los romanos, a quienes debía atraer con su martirio, al plan de salvación, como a todos los creados. Estuvo en la sombra de la muerte, por su propio querer, tres días y sus noches y al tercero, resucitó, de entre los muertos, resucitando con Él, a todos los muertos. Con su Resurrección gloriosa y personal, por sus propios medios, criterio, plan y voluntad, instauró y promulgó la vida verdadera; porque vida es de Dios, quien en sí y por sí, es la Vida real y verdadera, la que no tuvo origen y no tendrá fin.

  3. Jesucristo fundó la Iglesia verdadera, católica, apostólica y romana, llamada a ser una, santa y perfecta en Jesucristo, Dios y hombre verdadero.

  4. La Iglesia verdadera conserva y enseña esta real y magistral doctrina.

  5. En esta Orden trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, estas verdades son dogmas y, a la vez, ellas, constituyen la razón de ser de su existencia.

  6. No puede haber esclavo de la Esclava de Dios que no acepte, viva y propague viviendo esta enseñanza.

  7. Es, por tanto, finalidad de cada esclavo por amor, en esta Orden trinitaria de los esclavos de la Esclava de Dios, vivir y proclamar la resurrección de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

  8. Para aceptar, vivir y proclamar viviendo la resurrección de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, se requiere profundizar en el estado-proceso de virginidad.

  9. La virginidad es clave y secreto indispensable, para aceptar, vivir y proclamar la resurrección de Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero; porque, mediante ella, Él, entra en el creyente y lo rescata de su muerte con la vida de Él y por los medios de Él.

  10. Sean vírgenes y serán ustedes la resurrección individual de Jesucristo encarnada en ustedes de modo individual.

  11. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.

  12. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

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