Lectura
Síntesis Acta 486
- Número: 486
SÍNTESIS:
- No malgasten el tiempo buscando la felicidad donde no está.
- La felicidad está en Dios y de Él viene.
- Vivan a Dios y tendrán felicidad.
- Vivir a Dios es llenarse de Él, y disfrutarlo.
- Para llenarse de Dios sean vírgenes, como ya lo saben.
Editorial:
Cuando Dios está hay amor. Cuando hay amor, al mismo tiempo, hay justicia, hay paz, hay libertad.
Las personas, cuando hay amor, se comprenden. Al comprenderse se justifican y perdonan. Por eso pueden convivir y ser hermanos.
Cuando el hombre es hermano, todo lo comparte, no como una exigencia de la ley, sino como una consecuencia viva del amor.
Los bienes, entonces, todos los bienes, tienen función social o comunitaria.
Para compartir no hace falta la violencia, si hay amor existe.
Donde hay hermanos, hijos de un mismo Padre (Dios), la miseria desaparece y, con ella, la pobreza, el hambre, la soledad y la tristeza.
Así se crea la familia, como un fruto de amor. Y, en ella, todos y cada uno de sus miembros, tienen igualdad de derechos e igualdad de deberes, los cuales se dan de modo espontáneo, como el agua que fluye por su cauce normal. Ese es el ejemplo de María la Virgen.
Cuando Dios no está hay desamor.
El desamor produce frutos identificables, por sus consecuencias: amargura, divisiones, egoísmos, etc. En resumen: odio.
El odio es satánico. Y, cuando hay odio, para que los bienes se compartan, se requiere violencia. La violencia destruye la hermandad. Entonces no hay familia.
En la sociedad sin Dios la familia deja de tener sentido.
Como consecuencia se imponen todos los fenómenos que la destruyen: abortos, divorcios, acaparamiento, usura, enriquecimiento sin causa, pereza, avaricia, mentira y toda clase de injusticias.
Las sociedades sin Dios son como cuerpos con leucemia.
Vean, en ésto, la clave de los males existentes.
Por hoy basta. Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

3,56 a.m.

Repitan:
Dios mío:
Limpia mi corazón para que hoy día haga tu voluntad y esté Contigo.
Amén,

Digan:
Dios mío:
Lléname de ti para ser luz y sal del mundo.
Amén,
