Síntesis Acta 320
320
SÍNTESIS:
1. Nadie se salva sólo, egoístamente.
2. El egoísta es un rico avaro que no entra en el Reino de los Cielos. Esto es: en Dios, porque no hay cielo sin Dios y, por tanto, el cielo es Dios.
Recuerden al rico Epulón y al pobre Lázaro.
3. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es madre de todos los hombres, por el amor y por la gracia de Dios.
4. Acójanse todos a Ella, de modo individual y colectivo.
5. No se aparten de Ella.
6. No aparten a nadie de Ella, ni le impidan a nadie acercarse a Ella. Por el contrario, arrastren amorosamente, a otros, hacia Ella.
7. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, como madre de todos los hombres y, en particular, de cada uno, los hace vírgenes, para que puedan recibir, individualmente a Jesucristo, el Salvador Resucitado, vivirlo y darlo.
8. Dios no entra en quien no es virgen. Por tanto déjense asear y liberar por María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, la madre amorosa y eficaz que ustedes tienen.
9. Suplíquenle, a Ella, que los haga vírgenes, para recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador Resucitado.
10. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
11. Oren y bendigan. Sean oración y bendición.
12. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
Por hoy basta.
Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

Repitan:
Dios mío: limpia mi corazón, para que hoy día haga tu voluntad y esté contigo. Amén
Digan:
Madre: ¡ayúdame!
Madre: libérame, con el poder y con la gracia de Dios.
Madre: llévame a Dios. Amén.

5,30 a.m.
