Hijos de la Madre de Dios
Volver al documento

Síntesis Acta 209

209

SÍNTESIS:

1.- No tengan otra aspiración que recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, como María, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.

2.- María es el Modelo, que tienen, para acertar en el querer y plan de Dios.

3.- Vivan y obren como Ella y Dios hará en ustedes y a través de ustedes, su propio plan de salvación y vida, como en Ella y a través de Ella.

4.- Como María quien, igual que Pedro es cabeza visible de la Iglesia verdadera católica, apostólica, romana, por su maternidad en Cristo el Salvador resucitado, pero sin sucesión en el tiempo, porque igual que Cristo está presente de modo personal en el ahora de la Iglesia y de los hombres, obedezcan, honren y amen a las Jerarquías naturales de la Iglesia, encarnadas en la sucesión visible de la paternidad de Pedro.

5.- Sean mansos y humildes de corazón.

6.- Para eso: oren, oren, oren...

Sean oración.

Vivan, respiren oración.


EDITORIAL:

Viene el Papa.

El Papa es el representante visible de Jesucristo, en la sucesión temporal de Pedro, el primado de la Iglesia católica, apostólica, romana.

Acatar y recibir el Papa, es acatar y recibir a Jesucristo. Es confirmar que Cristo, el Salvador resucitado es el Señor. Que es y que vive.

La Iglesia verdadera se caracteriza, porque es una, santa, católica, apostólica, romana.

Esto es: porque cree que Jesucristo ha resucitado y que es el Señor, en Ella, de todos los salvados por su asistencia.

La presencia del Papa, en esencia, no tiene otra finalidad que confesar abierta y ostensiblemente el Señorío de Jesucristo, el Salvador.

Esta confesión tiene una finalidad específica: invitarnos a ser como María y a obrar como Ella. Para lo cual lo primordial es vaciarnos de todo lo contrario a la Buena Nueva-Palabra de Dios: orgullo, soberbia, injusticia, desamor, prepotencia, falacia, incomprensión, etc. y para poder recibir, vivir y dar a Cristo, el Salvador resucitado.

La venida del Papa, en consecuencia, debe dejar en nosotros y entre nosotros, como fruto, entre otros, por la acción del Espíritu Santo y en presencia real de Jesucristo, si nuestra, actitud, son señal y rectas, como las de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen: un mayor amor a Jesucristo; mayor amor a su Palabra; mayor amor a la Iglesia verdadera y a los hermanos, no importa quiénes y cómo sean.

Así, la paz, la libertad y la justicia, brotarán de manera espontánea del propio corazón de cada uno de nosotros.

María es el Modelo imitémosla y, como Ella, para nuestro asombro y nuestro gozo, podremos recibir, vivir y dar a Jesucristo, al Salvador resucitado.

Si tal ocurre, todo lo demás nos será dado como por añadidura: donde está Dios, todo el bien está y todo bien se hace.

Abrámonos, los creyentes al amor de Dios; como consecuencia de esta campanada de gracia que es, para nosotros, la semilla del Papa.

Al recibirlo, a él, a Juan Pablo II, recibimos a Cristo, el Único Señor y Único Dios, a quien él confiesa.

Cuando llegue el Papa, digamos a todo el mundo con nuestra vida y nuestros medios:

"Cristo ha resucitado. Sí. Cristo ha resucitado".


Por hoy basta.

Bendiciones, bendiciones, bendiciones.

Raya

 9:55 a. m.

Firma Secretario

 Repitan:

Dios mío:

Limpia mí corazón

para que hoy día

haga tu voluntad

y esté contigo.

Amén.


Digan:

Dios mío:

Ayúdame a preparar mi corazón para que tú llegues a él, entres en él y lo transformes.


Señor: Lléname de ti.

Conviérteme.

Haz de mí una nueva creatura, para ti.

Amén.

Raya