Síntesis Acta 124
124
Síntesis:
1.- Sitúense en estado de oración.
Para eso:
Oren.
Oren.
Oren.
Oren, como ya lo saben.
Oren al Padre.
Oren al Hijo
Oren al Espíritu Santo.
Oren con María.
Oren con José.
Oren como María y José.
Oren, teniendo a la Sagrada Familia como centro.
Oren.
Oren.
Oren.
Oren siempre.
2.- Vayan de menos a más, considerando a la luz e impulso del Espíritu Santo, la pequeñez de ustedes y la grandeza del que Es, de Dios, el Único, el Santo, el Verdadero, Uno y Trino.
Vayan siempre unidos a María, a José y, necesariamente a Mí, que Soy El Centro.
3.- Sin que haya narcicismo, reúnanse siempre a reflexionar sobre las gracias recibidas.
Eso es manera de adorar, alabar, bendecir y agradecer a Dios, como María en el Magníficat.
4.- Reúnanse periódicamente y en forma regular, a hacer memoria de Mi Gracia, del Don de Dios y a bendecirme.
5.- Reúnanse, en Mi Nombre, persistentemente, para persistir.
6.- Al reunirse, oren; pero, para reunirse oren.
Oren siempre unidos a la Sagrada Familia: María, José y El que Es, en medio de ellos, naturalmente.
Hasta aquí la lección No. 33.
Hoy es un dia bueno y grande.
Observa:
1.- Bendice a tu mujer. Bendíganla y ámenla todos en Mi Orden. Elegida fue, en un momento dado, como piedra de tropiezo, con el objeto de templarte y darles lecciones concluyentes y eficaces.
Sin su aporte, lejos estarías y estarían de entenderme. Como Pablo es. Por eso dije que ella es buena. Ámenla. Hónrenla. Bendíganla. En ella Yo estoy como en un charco reflejado.
Que no llore por su madre. Ella ha hallado gracia en Mí y ya tiene, sin merecerlo, mi consuelo.
2.- A mi Rusa y el canario, bendiciones. Sus hijos tienen mi asistencia. A Piton y Silvia los bendigo. Mi madre y Yo estaremos en su boda. Jamás les faltará Mi Providencia; porque, como los novios de la bodas de Caná, a Mí y a Mi madre, nos han invitados de primeros.
Yo, el que Soy, el Único, el Santo de los Santos, los bendigo. Procura ir a bendecirlos. Ve con mi Impresora, si ella quiere. Ve con mi Curita simple, si él quiere. Si no quieren y pueden, de todos modos mándales tú Mi Bendición. Yo los bendigo. Amén. Amén. Amén.
3.- A mi Impresora dile que la amo. Que no maquine cosas raras, como viene haciéndolo. Eso, en lo que ahora y de unos días hacia hoy, ella maquina, la atormenta sin razón. Yo leo su corazón y moro en él; por eso es como es, al fondo, con la caridad con que ella obra. Yo la amo. Que lo sepa y eso, eso debe bastarle.
Su marido y sus hijos a mi vista están. Yo los bendigo. Yo, el que Soy. /
4.- Reúnanse el domingo. Si tu mujer va, llévala. Esa sea, como la reunión cumbre del año. Día de Pascua sea.
El duelo que vive, no puede limitarla.
Recuerda mi frase, ya por ti entendida, frente al cadáver de tu madre y mi hija consolada:
"Que los muertos entierren a sus muertos".
Ustedes no tienen muertos. Sus deudos que en Mí duermen y han dormido y dormirán muertos no son.
Tu suegra no es muerta. Tus padres no son muertos. Los padres de mi Rusa y mi Impresora no son muertos.
Mi Curita simple no tiene muertos; pues su hermana vive y, como señal de ello, verá cumplirse, en él, antes de que el año sea acabado, un gran deseo que ahora tiene y que él, lo sabe, pero ninguno de ustedes conoce; porque nadie lo ha contado, solo Yo lo sé.
A Severo, mi amado Franciscano del tiempo de Francisco, como tú lo dices, que está a mi vista. Que lo amo y que tampoco tiene muertos. Más: él sabe que para él he dado unas respuestas. No una, varias. Su sepa espiritual será fecunda. Amén.
5.- Al reunirse el domingo hagan memoria gozosa de mis gracias y dones dispensados.
Bendigan al Obispo que ya tienen. A mi amado hijo Gregorio. Bendíganlo. Es simple. El Obispo Simple, en adelante llámenlo. Y el Franciscano Simple, a mi Severo.
Ojalá él vaya con ustedes el domingo. Gracias tendrán.
Bendice a Elizabeth y a Sole. Bendice a Orlando y a Janeth y a Sofi. Créeme: son buenos. Ellos, míos son.
No dejen a Lucila. Es buena, aunque terca. Madera terca y torcida, como ustedes, es. Pero es de las maderas que Yo quiero. Con ella haré cosas muy grandes, si Me deja. Díselo así.
Tus hijas y Daniel, ojalá vayan también a reunirse en ese día de Mi Pascua.
Este domingo, Los bendigo. Benditos sea todos. A todos los bendigo.
A mi Cananeo. Mi noble Cananeo, San Cananeo y su familia, incorpórenlo. Bendice a Víctor, Ana, Jorgilio, Carlos Arturo, Orlando, Tiberio y sus familias. A todos, a todos, a todos. Amén.
Por hoy basta.
Bendiciones.
Bendiciones.
Bendiciones.
Muchas, muchas; pero muchas bendiciones, hijo.

4:16 a.m.
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