Hijos de la Madre de Dios
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Síntesis Acta 112

112

 

SÍNTESIS


Fruto de su propio descubrimiento y de Mí encuentro sea la alegría que rieguen y vivan sobre el mundo.

Sean alegres.

Oren.

Oren.

Oren.


Por hoy basta.


Bendiciones.

Bendiciones.

Bendiciones.

Raya


 

 

 

5,15 a. m.

Raya

 

 

 


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Cuestionan a su modo los arcanos del misterio que, solo Dios entiende y sabe lo que está en el fondo.


Nadie sentencie por Dios. El solo sabe la verdad de sus juicios.


Sandra, tu amiga, no está fuera de mi amorosa acogida. En Mí se encuentra.


Di esto, a sus deudos.

Que se acojan a Mí gracia.

Inclinen la cabeza y bendigan el absurdo ostensible, como a una Cruz rodeada de espinas dolorosas.


Besen las espinas y, en lugar de la herida que producen y de pisarlas, sentirán las rosas que brotan entre ellas.


Bendícelos.

Bendíganlos.


A Susy, la madre atribulada, que los ojos cierre y escuche la voz de Sandra, repítalo, para ella, desde Mí: "No he muerto, Vivo. Vivo. Vivo. Ahora Soy feliz."


Nadie, Sin Mí, entenderá jamás los arcanos del misterio.