Leccion No 5

Leccion Numero: 

5

 

Lección

No 5

 

  • No sean infantiles. No es lo mismo "ser como niños", "hacerse como niños", que "ser infantiles".

El que, como niño se hace, se despoja. Es manso y humilde de corazón. No es prepotente ni soberbio.

Ama. Por eso cree y se da. Sirve y comprende.

El infantil no se despoja. Lleno al contrario, está de inútiles chatarras, como llamo, Yo, a las insensateces.

Es soberbio y tornadizo. Malo y fatuo. No es humilde. Su propio capricho a mi prudencia y decisión prefiere.

Es, al fondo malo. Con él, no podemos cumplir nuestros propósitos, porque nos frustra. Y, como bien lo saben, Nosotros el Santo de los Santos, Dios, el Unico, el que Es, no violentamos la libertad y voluntad de nadie.

  • No juzguen.
  • Amen.

El que ama, supera las pequeñeces de los otros, nivelando la justicia con su entrega.

Por eso justifica.  Solamente justifica el que ama; porque es justo, por la fuerza insuperable del amor.

  • No muestren ustedes estilos y modas no cristianos. Esto es: que no sean al modo mío; como Yo, el que soy, les he mostrado y mandado y, como, María, la Inmaculada Concepción, el modelo, la madre y maestra que a ustedes hemos dado.
  • El comportamiento observable de ustedes sea irreprensible y, como tal, no se preste a absurdas conjeturas y a escandalosas interpretaciones.

No es lo mismo tener actitudes insensatas, que decisiones recias en el modo de hacer.

  • Cuando hagan el bien; el que, como cristianos deben hacer, no titubeen aunque tengan riesgos y, aunque sean, por ellos, calumniados.

Yo soy el modelo en este actuar.

 Vean el pasaje de Zaqueo; de la mujer pecadora en casa de Simón el fariseo; de Leví, de la mujer adúltera, de la Samaritana y tantos, tantos otros, que a la infantilidad soberbia y prepotente de los doctores y prudentes a su modo, de esa época, tanto incomodó y que fue, de escándalo aparente. Pero no lo era.

El verdadero escándalo es malo. Ese es el que Nosotros condenamos. Y, ese es, el que los malvados usan, como lecciones y actitudes, por que malos son y otro fruto no pueden dar, por no tenerlo.

  • Vacíense. Vacíense. Vacíense.

Esto es empobrecerse; ser pobre de Dios, según el Evangelio.

En esta área, pues, de las primeras lecciones que les doy, no pierdan de vista que, lo esencial, ante todo, es que ustedes sean modelados como deben. Sí lo son, ya, Yo, podré construir según mi beneplácito que, al propio tiempo, del Padre es y del Espíritu Santo, de Nosotros, la Trinidad Santísima.

  • Mírense a ustedes, en sí, cada vez a mayor profundidad y con todos sus sentidos, para ir siendo modelados y labrados a golpes de cincel, según mi Espíritu.

Para esto:

  • Mueran. Esto es: déjense empequeñecer; elaborar, moldear, limpiar, limar, aniquilar.

No hay otro modo, y, mientras esto ocurre:

  • No miren a los otros.

Los que Nosotros queremos modelar, en esta Orden, en primer plano, no son ellos. Es a ustedes que estamos y queremos transformar, hacer nuevos, convertir.

  • Mírense a ustedes con humildad, no queriendo señalar virtudes que, si tienen, son dones y carismas, por Nosotros dados y, como tales, solo gratitud merecen. Mírense, para encontrar los defectos que todos, a cual más, llevan en sí.

Si el Espíritu los ilumina y en ustedes entra, pecadores y malos se descubren, como a Pedro y a todos los santificados ha ocurrido. Por eso no hay soberbia; sino entrega, anonadamiento, mansedumbre...

  • Oren, a mayor profundidad, como en la Lección Nº 3.

 

Por hoy basta.

 

                Bendiciones.

                Bendiciones.

                Bendiciones.

Firma JESUCRISTO

 

 

                                             3,20  a. m.

 

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