Lección No 713 Niéguense a ustedes mismos, si quieren seguirme

Leccion Numero: 

713

 

Lección

No 713

Niéguense a ustedes mismos, si quieren seguirme

  1. Dios, Quien los amó primero, para descender a ustedes y salvarlos, se anonadó.
  2. Anonadarse es despojarse.
  3. Dios, sin dejar de ser Dios; para asumirlos en el amor, se convirtió en un hombre y hombre verdadero, como es Dios verdadero, al mismo tiempo, en Jesucristo. Eso es anonadamiento del "yo".
  4. Sin el anonadamiento del "yo" en Jesucristo, Dios no seria el Salvador de ustedes; porque no cabrían en su misericordia.
  5. La salvación es el fenómeno misterioso del amor de Dios, para acoger con su entrega. Esto no lo puede hacer el diablo por su incapacidad de entrega o desamor.
  6. Solamente en el amor cabe la entrega y Dios es amor.
  7. La ruptura entre el "Yo" de Dios y el "yo" del hombre, por el pecado, es insalvable y marca desunión que es irreconocible.
  8. La salvación de Jesucristo, el Salvador, se da únicamente, como un gesto gratuito de la misericordia de Dios, el cual exige entrega de parte de Dios y a su medida.
  9. El hombre para ser salvado por Dios, lo único que debe hacer es aceptar la misericordia de Dios, o sea su entrega: la entrega de Dios al hombre.
  10. La aceptación del hombre de la salvación de Dios, a la vez es entrega del "yo" del hombre, al "Yo" de Dios; produciéndose el fenómeno misterioso y de alcances sobrenaturales y eternos de la producción del "nosotros" en Dios, que es "la salvación".
  11. Ser salvado es ser metido en Dios y es a la vez, permitirle a Dios que entre en quien lo acoge.
  12. La salvación, para que se consume en cada hombre en particular, es un acto reciproco de entrega del respectivo "yo": el "Yo" de Dios, que está dado al hombre para siempre con su entrega, y el "yo" del hombre, como señal de aceptación, se da a Dios, para sellar el pacto. El resultado es la salvación del hombre, en particular, que acepta ser salvado por el amor de Dios dado por Él para todos los hombres sin excepción; pero condicionado a la aceptación particular, por respecto de Dios a la libertad y a la dignidad del hombre, como consecuencia de ese mismo amor.
  13. Seguir a Dios es aceptar ser salvados o felices. Eso requiere, para hacerlo, que, quien lo acepta, se niegue así mismo. Esto es: que mate y entierre su "yo".
  14. En la medida en que se mata y entierra el "yo", se crece en el amor de Dios y, como consecuencia, en perfección, santidad o felicidad; porque los tres vocablos, en esencia, son idénticos: nadie que sea perfecto deja de ser santo y nadie que sea santo deja de ser feliz.
  15. Dios, el Único Perfecto, es el Ünico Santo y el Ünico Feliz. Dios, en síntesis, es el Feliz y es la Felicidad.
  16. Quien quiera ser feliz, como Dios, tiene que acogerlo.
  17. Para acoger a Dos hay que ser virgen. Esto es: Hay que tener cabida para albergarlo.
  18. Quien alberga a Dios, lo vive y si lo vive lo transmite o da.
  19. El secreto para recibir, vivir y dar a Dios es, ya lo saben: ser virgen. Sean vírgenes.
  20. La virginidad en sentido estricto es conversión. Sean vírgenes.
  21. Ser virgen es negarse a sí mismo.
  22. Negarse a sí mismo es matar y sepultar el "yo" y eso es anonadarse. Anonádense.
  23. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
  24. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

 

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