Lección No. 193 Ustedes sean pequeños.

Leccion Numero: 

193

Lección

No. 193

Ustedes sean pequeños.

  1. Ustedes no sean insensatos. No vivan y obren como los insensatos. No se esfuercen, como ellos, en cerrarle el paso a los otros, pretendiendo ser primeros en honores, poderes y riquezas.
  2. Ustedes sean prudentes. Esfuércense en ser los primeros en servir, en comprender, en perdonar, en amar... y sean los últimos en ser servidos, comprendidos, perdonados y amados.
  3. La locura del hombre está en el afán de ser siempre el primero en las carreras por los éxitos del poder, de la riqueza y del prestigio. Nadie quiere ser pequeño. Todos quieren los primeros puestos y, en ese afán, que es locura, se destrozan, se odian y se matan. La consecuencia es una sola, para vencedores y vencidos: el odio y la amargura interior, que es falta de paz, de felicidad y libertad, en síntesis.
  4. El secreto de María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, es el sentido de despojo personal y de limpieza, que la hace libre y virgen. Esto es: absolutamente virgen; para recibir, vivir y dar a Dios. Imítenla.
  5. Solo Dios hace libre, pacífico y feliz al hombre.
  6. La felicidad de Dios tiene raíces que solamente crecen dentro del corazón de cada hombre. Sólo, allí, también crece y da frutos ese árbol raro y misterioso que, en vano, se busca en otra forma. Sin Dios y si no es al modo de Dios no hay felicidad.
  7. María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, es el prototipo del ser o creatura feliz. Y lo es, porque Dios está y obra en Ella. Imítenla.
  8. Ejercítense en el esfuerzo constante y creciente de dar a Dios el primer puesto siempre, por amor a Él; y los segundos y terceros, también por amor a Él, a sus hermanos, a quienes deben amar como a ustedes mismos.
  9. Ejercítense en querer ocupar los últimos lugares. Si tal hacen no tendrán tropiezos y siempre estarán en primera fila y primer puesto para servir, comprender, perdonar y amar.
  10. El amor es el nuevo, siempre nuevo y novedoso mandamiento de la Ley de Dios. Es el arma con la que Dios quiere cambiar el corazón del hombre, por su Señorío en él y, con él, cambiar el corazón del mundo, para hacerlo un cielo para el hombre.
  11. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen. Como Ella, procuren ser pequeños. Ser mansos y humildes de corazón. Ser vírgenes. Ser justos. Ser veraces. Ser pacíficos. Dejar que Dios entre, en ustedes, por la limpieza de ustedes, y obre en ustedes, desde ustedes, con ustedes, por voluntad y libertad de ustedes. No acumulen vanas riquezas.
  12. Oren, oren, oren… Oren siempre. Sean oración.
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