Lección Nº 555 Amen, oren y sacrifíquense por sus Pastores y Presbíteros

Leccion Numero: 

555

 

Lección

Nº 555

Amen, oren y sacrifíquense por sus Pastores y Presbíteros

 

1. Señal de que se tiene a DIOS es el amor. Lean, relean, mediten, reflexionen y saquen conclusiones  de 1 Corintios 13.

2. Ustedes, los de esta espiritualidad trinitaria nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de Dios, amen a sus pastores y presbíteros; no los juzguen, no los condenen, oren y sacrifíquense por ellos.

3. La mejor muestra de que se ama está en la donación que se hace del propio yo por el hermano.

4. Donar el yo por el hermano exige: comprensión, justificación, perdón y olvido de las torpezas del hermano; pero para justificar es preciso compensar.

5. La compensación -en el amor- se hace dando el precio justo con la propia entrega; lo cual equivale a morir para que el otro viva; a darse, para que el otro reciba; a dejar de ser para que el otro sea.

6. La Iglesia fue creada por Jesucristo con la esperanza de que sea semejante a El: Una y Santa, Católica, Apostólica. En resumen: pura, como El, o sea: Virgen; lo cual le permite recibir, vivir y dar a Jesucristo, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero.

7. Para que se de la virginidad de la Iglesia, se requiere el tributo de la virginidad de sus fieles.

8. Ser vírgenes es la primordial misión de los fieles de la espiritualidad trinitaria nueva, novísima y novedosa de los hijos de la Hija de DIOS; para aportarle esa virginidad a la Iglesia. Por este motivo, esta espiritualidad, no es una orden o Instituto nuevo -según los cánones- en la Iglesia; sino una simple corriente espiritual o estilo de ser y hacer según Jesucristo.

9. A consecuencia de la misión específica de ser vírgenes y aportar esa virginidad a la Iglesia, como tributo exclusivo, los fieles, en esta espiritualidad no tienen otros jerarcas que los mismos de la Iglesia ni otra finalidad que ser cristianos, llegando a vivir y a hacer como Cristo; porque Cristo, por la virginidad, entre, viva y obre desde ellos, haciendo actual la afirmación de Pablo: "Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi."

10. Si Cristo vive en el fiel, por la virginidad, El obra según El. Eso permite tener un estilo: el de Cristo, que, también, es el estilo de María Santísima, de quien, ella, como creatura es copia.

11. El Estilo de Jesucristo se caracteriza por una serie de notas concurrentes: amor, con sus derivados: paz, justicia, servicio, comprensión, perdón y olvido de las faltas ajenas; verdad, con sus derivados de rectitud en el obra hasta identificar: ser y hacer; hablar y sentir; vida: más hechos que palabra y si se habla que los hechos y las palabras se correspondan.

12. Como consecuencia de todo lo anterior, el fiel, en esta espiritualidad:

a. No tiene otros jerarcas que los mismos de la Iglesia Católica.

b. No juzga y no condena a sus jerarcas; los ama.

c. Es consciente de que debe amar a sus pastores.

d. El amor a los pastores se debe concretar en actos claros y reales: comprensión, justificación, oración y sacrificios por ellos.

13. Oren, oren, oren...
Oren siempre.
Sean oración.

14. Bendigan, bendigan, bendigan.
Bendigan siempre.
Sean bendición.

15. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

 

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