Lección 483 No se dejen engañar por satanas. Amen y practiquen el sacramento de la Reconciliación.

Leccion Numero

483

Lección

No 483

No se dejen engañar por Satanás.

Amen y practiquen el sacramento de la Reconciliación.

  1. Amorosamente, en esta espiritualidad nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, de habla de las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).
  2. Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia requieren el concurso inseparable de dos sacramentos: el Orden y la Reconciliación.
  3. Bañarse es asearse. También es placentero. Se hace por aseo y por placer. Produce dos efectos: salud y alegría.
  4. La salud es vida. La alegría: felicidad.
  5. Vida y felicidad son propias de Dios. Solo Dios las da.
  6. Los baños en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero), cuando son normales, producen - necesariamente - vida y felicidad. La vida y la felicidad de Dios.
  7. Sacerdotes: hagan amables las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Manténganlas aseadas y dignas. Recuerden que "más moscas caza una gota de miel que un barril de vinagre".
  8. Seglares: báñense en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). No por temor, por escrúpulos o por maledicencia - que todo eso puede suceder - sino por limpieza moral, por libertad espiritual y por el deseo salvífico de sentirse y ser hijos de Dios.
  9. ¿Recuerdan las piscinas que cita el Nuevo Testamento? En ellas se curaban los enfermos, porque a ellas descendía el ángel del Señor. En estas nuevas piscinas está el Espíritu de Dios. Por eso curan a quien quiera que entre en ellas de primero. Esto es con rectitud de propósito o sea asistido y guiado por el Espíritu de Dios.
  10. Las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero) deben producir: vida, salud, felicidad, paz, alegría, sentimientos de perfección y santidad, de libertad, de justicia y de amor. Todo, porque en ellos está el Espíritu de DIOS y Él salva.
  11. No menoscaben ni envilezcan las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). El malo, enemigo de Dios, las detesta; porque le restan almas. Por eso las difama y las ridiculiza. No le crean. No se dejen engañar. Esa es una de sus tretas en su lucha contra Dios.
  12. No sean agentes oficiosos del maligno. Amen las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Báñense en ellas con humildad y con prudencia.
  13. Sacerdotes: recuerden esto: ustedes no han elegido a Dios. Dios los ha elegido. Y los ha elegido para que vayan y den frutos y frutos abundantes.
  14. El mayor fruto en la elección de Dios -al sacerdote- son las almas.
  15. Para salvar almas son sacerdotes - como Cristo - el Sumo sacerdote.
  16. Como sacerdotes son pastores, como Cristo -el buen Pastor-  Sean pastores buenos.
  17. El buen pastor da la vida por sus ovejas y corderos. Las cuida, las cura y las guía.
  18. La Reconciliación (el sacramento de la Reconciliación - que solo el sacerdote hace) es el instrumento eficaz de curación que Jesucristo ha confiado al sacerdote en el rebaño de su Iglesia.
  19. Sacerdotes: no entierren este gran talento de la reconciliación. Pónganlo a rentar. Dios les pedirá cuentas de sus frutos.
  20. Seglares: amen el sacramento de la Reconciliación y amen el sacramento del Orden. No se dejen engañar por el malo, enemigo de Dios, pensando en las calidades y cualidades del sacerdote, juzgando y condenando sus conductas. Lo personal, que ellos hagan, está entre DIOS Y ellos. Ustedes no son jueces; sino usuarios. Disfruten el servicio. Eso les basta.
  21. Aséense bañándose, con humildad y con prudencia, en las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero).
  22. Acción del malo, enemigo de Dios, no lo olviden, es restarles importancia a las piscinas naturales y sobrenaturales de la gracia (confesión con el presbítero). Su ausencia los mantiene sucios y los conserva tristes, como le acontecía al paralitico del que les habla el Evangelio.
  23. Aséense, aséense, aséense.
  24. Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
  25. Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes.

Acta Status

revisada
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