Lección 372 No le teman al ridículo por la causa de Dios.
Leccion Numero
372
Lección
No 372
No le teman al ridículo por la causa de Dios.
- No basta creer en Dios, ya se les ha dicho. Hay que creerle a Dios.
- Creer en Dios es oír su palabra y hacer su voluntad, cueste lo que cueste.
- Recuerden: "los caminos de Dios no son los caminos del hombre". Por lo mismo, no siempre van juntos. Los dos, generalmente se contraponen y por lo mismo se combaten.
- El camino del hombre, si se quiere acertar, debe ceder, en todo tiempo, al camino de Dios; lo cual requiere muerte, esto es renunciamiento, negación de sí y entrega.
- La sumisión a los caminos del hombre trae satisfacciones momentáneas, transitorias; pero fracasos ulteriores, eternos e insalvables.
- La sumisión a los caminos de Dios, trae, generalmente, fracasos momentáneos, transitorios; pero éxitos imperecederos, eternos, como todo lo de Dios.
- Huyan de la prudencia al modo de los hombres, que es la conformidad con lo caduco y malo.
- Ustedes sean prudentes al modo de Dios, con la prudencia de Dios.
- Ser prudentes al modo de Dios es desafiar el riesgo del ridículo al modo de los hombres, aceptando menguar, como Juan el Bautista, para que Dios crezca.
- Los éxitos transitorios en lo que se vive, se hace y se dice, no son garantía de andar en lo de Dios.
- La cruz, esto es, las pruebas, en lo que se vive, dice y hace en lo de Dios, es signo o garantía de lo que es de Dios. Esta es la lección que Jesucristo les dio desde la cruz y la que han dado y dan quienes en nombre de Él, han sido, son y serán crucificado, así sea solo en la honra.
- Recuerden: La cruz es ignominia. Como tal es prueba de muerte. Esto es: de entrega, de sumisión, de renunciamiento o desprecio de sí mismo.
- Recuerden: La crucifixión de la propia honra es tan cruenta o más, como la del cuerpo. En Jesucristo las dos, se dieron a un tiempo mismo. Él fue crucificado por ustedes en el cuerpo y en la honra.
- Ustedes los de esta Orden Trinitaria, nueva, novísima y novedosa de los esclavos de la Esclava de Dios, son convocados a la cruz. Esto es, a ser pequeños, a ser mansos y humildes de corazón, como Jesús, el Salvador resucitado, verdadero Dios y hombre verdadero, el verdadero Maestro, para ustedes y, como María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen, Madre, Maestra y Modelo para ustedes, entre todas las creaturas, por ser copia verdadera del Dios verdadero.
- En lo de Dios, hagan lo que Dios quiere y como Él lo quiere, sin medir las consecuencias.
- Recuerden: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame"
- Tomar la cruz es aceptar lo que con ella venga. Esto es: aceptar el riesgo del ridículo, del fracaso y de la muerte al modo de los hombres.
- Recuerden: El camino de Dios es estrecho y áspero; pero termina en Él, que es el cielo. El camino del hombre, a su propio medio, es ancho y suave; pero no termina en Dios. Eso es el infierno. El infierno es el fracaso verdadero; porque es ausencia de Dios.
- Sean pequeños. Ejercítense, ustedes, en ser pequeños. Este es el camino estrecho que los lleva a Dios; el cual no está en armonía con el camino del hombre. Los dos son[1] contradicen y se excluyen.
- El mundo los quiere orgullosos, fuertes, soberbios, señores, prepotentes. Dios los quiere pequeños, mansos, prudentes y humildes de corazón. Esta son las dos alternativas del hombre sobre el mundo. Elijan ustedes.
- Oren, oren, oren... Oren siempre. Sean oración.
- Imiten a María Santísima, la Inmaculada Concepción y siempre Virgen.
- Bendigan, bendigan, bendigan... Bendigan siempre. Sean bendición.
Acta Status
revisada
