Lección 27 San José, modelo del hombre

Leccion Numero: 

27

 

Lección

Nº 27

San José, modelo del hombre

Oren con mayor frecuencia.
Oren, como ya lo saben, por las lecciones anteriores.
Oren.
Oren.
Oren.
Oren al Padre.
Oren al Hijo.
Oren al Espíritu Santo.
Oren con María, la Inmaculada Concepción, el modelo que les hemos entregado.
Oren como ella.
Oren, para pedir que Dios amplíe, en ustedes, la capacidad de comprender.
Oren, para pedir que Dios, amplíe, en ustedes, la capacidad de ser.
Oren, para pedir, que Dios amplíe en ustedes la capacidad de hacer.
Reúnanse con mayor frecuencia, para esto:
Repasen las Actas.
Repasen, orando, las lecciones.
Practiquen cada uno de los pasos enseñados.
Ejercítense con regularidad.
No dejen de vaciarse de pecados, de malos instintos, de modos impropios.
Para esto oren, como ya lo saben.
No dejen de cederse, al Santo de los Santos, como esclavos de la Esclava de Dios.
Para esto, oren, oren, oren, como ya lo saben.
No dejen de darse, en el ejemplo, a los otros, no importa quiénes sean y cómo sean.
Para esto oren, oren, oren, como ya lo saben.
No dejen de orar.
Pongan en práctica las lecciones enseñadas.
Alístense para vivir en oración persistente la novena de Aguinaldos.
Alístense, por los medios enseñados, a recibir a plenitud al Salvador.
Yo quiero hacer, en ustedes, mi pesebre real en esta Navidad.
Acójanme.
Acojan a María, la Inmaculada Concepción, de modo gozoso, si quieren acogerme.
Inviten al santo José a sus reuniones.

Él, como es su modo, permanece siempre, en silencio, al lado de la Virgen.

Oigan sus luces y consejos.
Háganlo patrono de sus causas.

Él, por su prudencia, ha merecido los más altos honores dados a criaturas terrenales.

Mereció ser padre putativo del que es, encarnado para el bien en las entrañas de la Virgen. Y, tal es, apenas un grado inferior al de María.

Hónrenlo.
Amar a José es signo de buen avance en nuestra marcha.
Invóquenlo.
Él es solícito. Y alcanza mucho de nosotros.
Incorpórenlo en la oración de integración y reconciliación, especialmente de los hogares y familias.

Tú, hijo, no has notado un raro vínculo, entre él y tú.

Las gracias recibidas en los Cursillos de cristiandad y en la Renovación de vida en el Espíritu, ¿No las ves relacionadas con su discreta asistencia?

Tú amas a María. María te ama a ti.

Él ama a María. Por eso, como tú la amas, él te ama.

- Enseña esto.

- Vive esto.

- Práctica esto.

 

José, a partir de hoy, es una nueva asistencia, para ustedes, en mi orden.

Su firma será de cinco rayas, cuando hable. Significando, ese número de rayas, la Estrella de Belén, que brillará y que está rondando sobre el mundo en este tiempo, como tal ocurrió en tiempos de él, sobre el pesebre, significan también, la flor de la pureza, con la que su castidad e inocencia es manifiesta.

Él, a excepción del pecado original, no tuvo otro pecado. Porque, sin el pecado original, solamente María fue creada.

Pero limpio del pecado original, José es la pureza encarnada.

Es la inocencia consciente y portentosa. Por eso, varón de Dios, lo es. El excelso; el grande, el bien amado.

-  Alábenlo.

-  Hónrenlo.

-  Imítenlo.

 

Fue "mi bastón de ciego", para protegerme de las torpezas de los hombres, protegiendo a la Virgen con su amor.

Fíjate, por qué ayer te lo decía.

"El que tiene a Dios perdona, comprende, ama, sirve".

Todo eso hace en la misma progresión en que a Dios tiene.

Él estaba lleno de Dios y, como tal, no podía ser sino perdón, porque era amor.

Tenía el amor de Dios.

Vean cómo se aclaran los misterios para ustedes. Aún los misterios del propio corazón del hombre.

El que ama justifica; porque, Dios, que es amor, los justifica.

El que ama, no condena. Salva.

Este es el papel también corredentor, por gracia, de José, el justo.

Él es la inocencia reflejada de Dios y en él configurada.

Él es reflejo del Dios Padre, que es prudente.

-  Ámenlo.

-  Óiganlo. Su voz es tenue; pero clara.

-  Síganlo.

-  Imítenlo.

-  Mírenlo al lado de María.

 

Hace tiempos habita, discretamente, en tu casa, al lado tuyo.

Ahora, para acentuar mi gracia, en ti, lo hago manifiesto.

Lo autorizo a tomar riendas de dirección y de servicio, activamente.

Todos sean prudentes.

Usen, para bien de ustedes, todos los detalles de las lecciones que reciben.

 

Por hoy basta.

Bendiciones. Bendiciones. Bendiciones.

 

Raya

 

 

6,45 a. m.

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